Pienso y Existo

abril 20, 2008

La ironía de la revolución

Desde aquella famosa Convención de Ocaña, celebrada en Bucaramanga, donde se dio sepultura oficial al sueño Bolivariano de la creación de una sola nación independiente desde el Río Grande hasta la Patagonia, no se avizoraba una división tan profunda en el futuro de las repúblicas andinas como el que paradójicamente presenciamos hoy ante las circunstancias pintorescas de ánimos caldeados con hambre y arengas iluminadas por locuacidades renacidas de sus propias cenizas incineradas hace ya varias décadas.

Desde finales de la última década del infame siglo xx se han ido consolidando, de manera tortuosa, gobiernos de corte izquierdista en varios países de América Latina. Las circunstancias y vicisitudes de cada uno de estos gobiernos es aún historia en pañales y tendrán que pasar muchos años para lograr crear un panorama de su impacto en la forma de vida presente y futura de los herederos del bíblico genocidio europeo que comenzó, paradójicamente, en las postrimerías del llamado Siglo de las innovaciones.

Quizá el gobierno más protagónico, de la corriente socialista, ha sido el de Hugo Chávez debido a la importancia económica que tiene en la región y a las eufóricas declaraciones del Teniente Coronel oriundo de Barinas. Su influencia ha ido permeando otras regiones del continente registrando especial importancia en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, sin contar los innumerables seguidores que registra entre los sindicatos y los partidos socialistas en muchos otros países. No es difícil ver que el presidente venezolano se siente heredero de la causa de Bolívar y sueña con la unión territorial de las repúblicas de los Andes para emular lo que durante un tiempo efímero el General logró tener entre manos.

No es extraño que los movimientos de izquierda tengan acogida en América Latina después de siglos de pobreza eterna, promesas incumplidas y oportunidades ahogadas entre el bailoteo de parejas de las mismas familias dueñas de la tierra y el poder. Es inclusive plausible visualizar un cierto nivel de integración política entre países a pesar del caudillismo intrínseco que encierran los intentos de gobierno socialista que han nacido más de las ganas, o el aprovechamiento de ésta, que de la razón misma.

Resulta, sin embargo, irónico que la misma izquierda colombiana haya creado un escenario en el cual los colombianos se encuentran absolutamente polarizados hacia un pensamiento de corte más derechista y, en consecuencia, cualquier intento de integración que huela a izquierda es recibido con temor e inclusive con rabia. A pesar de que el resultado de la Colombia actual es la yuxtaposición del desorden político alimentado por oportunistas que han disfrazado sus ideas bajo la ideología que más les convenga de acuerdo a la época, la percepción actual en el país es que todos nuestros males provienen de la guerrilla colombiana y, en consecuencia, cualquier muestra de simpatía hacia ella es vista con malos ojos.

La izquierda fundamentalista armada colombiana nos ha hartado a todos con su ceguera del presente donde su única evolución ha sido aprender que el narcotráfico era la fuente idónea de financiación. Mientras que los intentos legales y fundamentados en pensamientos políticos prácticos se han echado a la perdición como consecuencia, primero, del derechismo de una comunidad que sólo acepta la propaganda política del momento y, segundo, de la incompetencia de sus dirigentes para concretar sus ideas sin sonar como el brazo político de un movimiento armado.

Es irónico que muchos años después Colombia vuelva a ser la mancha que no permite la integración pero que sean aquellos, supuestamente interesados en dicha integración, los que hayan puesto una barrera infranqueable en el camino de ésta. Por ahora no veo soluciones más allá de la educación para formar generaciones de pensadores íntegros que logren hacer su propia revolución de ideas y no de armas y caudillismos como, desafortunadamente, se ha visto siempre en nuestra América al sur del Río Grande.

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12 comentarios »

  1. Bueno, no creo que la izquierda colombiana se resuma a la guerrilla que ha ido perdiendo el norte. Hay otra izquierda democrática en pañales, sinduda, pero que es necesario apoyar, para mejorar la representación de la población en el parlamento o en las ciudades. Las experiencias de los alcaldes de izquierda son un progreso inmenso para Colombia y no han sido un fracaso. Hay que continuar y seguir sacando gente de la vía armada. No será fácil, pero vale la pena.

    Comentario por tajalápiz — abril 20, 2008 @ 7:11 pm | Responder

  2. Hace unos días veia por el canal regional esa reunión conmemorativa creo en Ocaña, y pues oi cantidad de discursos con historias de devenires politicos.
    Yo no creo en partidos, mucho menos en razones de izquierdistas o derechistas, quisiera más bien que este país tuviera mandatos de politicas frescas menos amañadas, pero es una utopía más bien grande e irrealizable.

    Comentario por Emilia Lucía — abril 21, 2008 @ 9:59 am | Responder

  3. Este año se cumplen en Argentina 25 años de democracia, y que nos dejó eso??? Un país cada vez más divido, una larga lista de políticos corruptos, y una clase dirigente cada vez menos creíble. No crean que con esto me refiero a que en dictadura estábamos mejor; nada más alejado de la realidad. El problema es que hoy las decisiones las toma el partido dominante (sea de derecha, centro o izquierda) y la oposición se toma muy a pecho lo de partido opositor: a todo dice NO, está en contra de cualquier plan de gobierno, en lugar de ser un órgano de control o de moderación, lo único que hace es poner piedras en el camino y palos en las ruedas. Y es ahí cuando se hace imposible que un país avance.

    Por eso es que no estoy a favor de los partidos de izquierda, que son los menos dispuestos a la colaboración interpartidaria, la que para mí es la única solución para que un país salga adelante.

    sevemos

    Comentario por Poio — abril 21, 2008 @ 11:38 am | Responder

  4. Yo creo que a la izquierda le falta un toque de derecha para que le vaya mejor. De todas formas a ninguno se le cree en este país, menos a los del medio y a los medios.

    Dejo claro una vez más que rechazo cualquier posición que contemple las armas para llegar al acuerdo. De entrada es absurdo ponerle armas a la paz.

    Amor y respeto es la clave de todo.

    Abrazos a Tajalápiz, Emily y Darío.

    Comentario por Catalina Trujillo de la U — abril 21, 2008 @ 11:41 am | Responder

  5. Y abrazo para Poio también. Pusimos el comentario al mismo tiempo y no te alcancé a ver antes de enviarlo.

    Comentario por Catalina Trujillo de la U — abril 21, 2008 @ 11:43 am | Responder

  6. abrazo recibido 😉

    Comentario por Poio — abril 21, 2008 @ 11:43 am | Responder

  7. Que es lo que pasa con este mundo que nadie se pone de acuerdo en nada de lo que se proponen???
    Cabe destacar que soy venezolana y que he vivido de cerca todos los conflictos que ya todos saben entre Venezuela y Colombia… Eso de no integrarse dentro de Colombia tambien pasa aqui en Venezuela muchisimo, y es triste pensar que eso no va a cambiar en mucho tiempo…

    saludos… Por que todos se abrazan en este post? No hay uno para mi? jejeje.

    Comentario por YeRu$h@ — abril 21, 2008 @ 2:58 pm | Responder

  8. No abrazamos porque a todos nos gusta el amor y creemos que es más fácil quererse que pelear. Al menos eso creo yo.

    Abrazo para Yerusha también.

    Comentario por Catalina Trujillo de la U — abril 21, 2008 @ 5:02 pm | Responder

  9. Leyendo de nuevo, abrazo recibido Cata. Merci!!.

    Comentario por Emilia Lucía — abril 21, 2008 @ 7:04 pm | Responder

  10. Abrazo para todos y gracias por opinar. Muy a mi pesar he llegado a pensar que el problema es simplemente evolutivo: nuestro sistema límbico es muy grande comparado con nuestra área cognitiva, en otras palabras, obramos por el deseo, la pasión y la territorialidad. ¿De esa forma, qué más se puede esperar?

    Comentario por darioperezb — abril 21, 2008 @ 9:41 pm | Responder

  11. Primero gracias por los abrazos (¡qué buena racha!). El problema no es de izquierda o de derecha, es de responsabilidad y de honestidad. La oposición es necesaria y nunca nadie en ningún país ha estado mucho tiempo de acuerdo. Gobernar al centro, con los de un lado y los del otro es una utopía que en general, dura unos pocos meses. Pero así se avanza también. La oposición a través de un verdadero parlamento juega un papel indispensable para corregir y enmendar las intenciones del gobierno. Por eso su profesionalismo, honestidad y responsabilidad son fundamentales. Y un fuerte sentido del estado y del bien público. Y es en eso donde nuestros países o nuestros políticos fallan!
    Y Darío, no te parece que también la parte reptiliana es bastante grande?

    Comentario por tajalápiz — abril 22, 2008 @ 12:28 pm | Responder

  12. ****Pasando a ver si habia recibido un abrazo!

    GRACIAS!!!!!!!! 🙂 Jejeje…

    Comentario por YeRu$h@ — abril 22, 2008 @ 6:08 pm | Responder


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