Pienso y Existo

mayo 10, 2008

Los hijos de Abraham

Filed under: Realidad — Wilmar Perez @ 5:10 pm
Tags: , , ,

No sería extraño ver un día cualquiera, bajo el ardiente sol de Hebrón y a la salida misma de la cueva de los Machpelá, a un viejo de largas barbas blancas quitarse el polvo de la ropa y caminar vigorosamente treinta kilómetros hacia Jerusalem para ver por sí mismo el desastre creado por sus hijos que aún, después de más de tres mil quinientos años, continúan peleando por esta tierra sagrada e intestada. Después de unos breves momentos de sorpresa el sabio anciano probablemente reclamaría airado y quizá ordenaría el cese de los disparos. Sería difícil saber si la bala que enviaría de nuevo y para siempre a Abraham a una tumba bajo las arenas perpetuas, provenga de un fusil israelí o árabe.  ¿Será acaso realista la posibilidad de paz en el Medio Oriente o ni siquiera el mismísimo padre de Ismael y Jacob podría consolidarla?

 

Sesenta años después de que en una corta ceremonia, desde el número 16 del bulevar de Rotchschild en Tel Aviv, David Ben-Gurión proclamara la creación del Estado de Israel, aún la sagrada tierra sigue soportando los golpes de los morteros, las bombas de los inmolados y el traqueteo de las ametralladoras. Es paradójico que la región quizá más respetada del mundo desde los bizantinos hasta la era moderna donde han dejado su huella, entre otros, los cruzados, las tropas del gran Saladino, los mamelucos y los otomanos; cuna de las tres grandes religiones monoteístas, sea la región por excelencia de profundos rencores ancestrales que han llevado a miles a la muerte “santa”.

 

Es difícil definir el por qué del conflicto árabe–israelí, aunque se pueden identificar tres grandes razones que lo originaron y le siguen dando impulso: en primera instancia está la eterna arrogancia británica que prometió el mismo pedazo de pastel a dos niños diferentes y luego lo tiró hacia arriba para que lucharan por él mientras daba media vuelta y se refugiaba a miles de kilómetros en el palacio de Buckingham; en segunda instancia está la obstinación judía que les niega a aceptarse como iguales al resto de los mortales y nunca se han integrado a los demás pueblos provocando odios raciales a lo largo y lo ancho del mundo, siendo los árabes, paradójicamente, de los cuales han obtenido el mayor respeto y tolerancia desde la época de los grandes califatos; y en tercer lugar está la falta de cohesión árabe que los ha llevado a enfrascarse en luchas intestinas que no ponen punto final a nada y, por lo tanto, terminan alargando innecesariamente los conflictos. Armados de su poderoso y bello idioma, los príncipes de las arenas han incendiado durante años el corazón de sus súbditos prometiéndoles la gloria eterna al lado de Alá.

 

He tenido el privilegio de tener el punto de vista de ambos bandos de primera mano: compartí durante un tiempo mi apartamento con un egipcio bastante culto y en mi trabajo tengo contacto permanente con israelitas y por lo menos con uno de ellos he llegado a tener una amistad básica. A ambos, con el mayor tacto que he podido, les he preguntado su interpretación del conflicto. Ambos tienen buenas razones para justificar su lucha y también ambos coinciden en afirmar que si el otro bando cediera un poco en sus exigencias, todo lo demás podría ser fácilmente tolerado.

 

Los judíos saben que están en medio de un territorio hostil, así que ofrecen su alta capacidad organizativa y su amplio conocimiento técnico para ayudar a sus beduinos vecinos a alcanzar un mayor desarrollo y no depender única y exclusivamente del petróleo. Por otro lado, los árabes ofrecen que, así como en los tiempos de los Califas, los judíos serán respetados con todas sus tradiciones siempre y cuando accedan vivir bajo la denominación de un estado político árabe.

 

No soy la persona apropiada para juzgar a unos o a otros porque sus creencias religiosas y los horrores por los cuales ambos han pasado se escapan a mi comprensión de latino.  Sin embargo, puedo ver con profunda tristeza que el conflicto jamás tendrá final sin la exterminación completa de alguno de los dos pueblos. La civilización árabe le ha dejado tesoros incalculables a la humanidad: la lengua, el álgebra, la astronomía y un largo etcétera; mientas que los judíos aportan actualmente, proporcionalmente, en conocimiento técnico y desarrollo científico más que cualquier otro país. Resulta casi desesperante ver cómo hermanos procedentes ambos del mismo padre Abraham y portadores de la mitad de la historia de la humanidad, insistan en una lucha por ideales y no por razones surgidas de profundo análisis.

 

Las civilizaciones más elevadas son capaces de las mayores atrocidades como se ha visto a lo ancho del planeta en diferentes épocas, en este caso no parece ser que el patrón vaya a cambiar. Desafortunadamente, esta vez, no hay soluciones plausibles, no hay futuro sin sufrimiento para la vieja Jerusalem.

Anuncios

8 comentarios »

  1. Totalmente de acuerdo. Mis primeros recuerdos de prensa son la guerra de los seis días y nada ha cambiado desde entonces. Y nada cambiará para mis nietos imagino. Ambas partes han echado a perder momentos capitales, pero Israel debería abandonar su política de colonización que cada día destruye toda posibilidad de un estado palestino y radicaliza a estos últimos. A veces son los más poderosos quienes deben dar los grandes pasos.

    Comentario por Tajalápiz — mayo 11, 2008 @ 9:42 am | Responder

  2. Es difícil, a pesar del conocimiento que tengamos de ambos pueblos, determinar una posición y lanzar un jucio. Le falta a uno ser de allá, estar en su piel, para sentir como ellos.

    Hasta hoy he compartido sólo con israelíes y la experiencia ha sido magnífica. Sin embargo, eso no borra lo que es evidente.

    La guerra es una sola. No importan las causas, el ser humano siempre tiene excusas para entrar al conflicto. Pasa allá y nos pasa acá. Y pasará siempre hasta que la naturaleza se canse de nosotros y nos bote del planeta.

    Comentario por Catalina Trujillo de la U — mayo 11, 2008 @ 10:19 am | Responder

  3. La guerra entre los pueblos es una situación dificil de describir y de asociar cuando uno no hace parte de esos territorios, considero que quizá cada guerra que se emprende tiene un fin, pero jamás se debe poner en peligro ni en medio del conflicto las vidas de gente inocente que simplemente pasea por sus calle. Es el caso de conflictos como el de la Franja de Gaza, que son tan inhumanos e irrepochables como muchos otros en este mundo.

    Comentario por Emilia Lucía — mayo 11, 2008 @ 7:16 pm | Responder

  4. Yo soy separatista por convicción, pienso que cada pueblo debe tener su propio territorio y regirlo bajo sus propias leyes y costumbres. Por esta razón es que apoyo al pueblo israelí, al pueblo vasco, al pueblo checheno, al pueblo kurdo, y a un largo etcétera más. Esto no significa que esté de acuerdo con los métodos, pero mientras la envidia y la codicia sigan siendo el motor de la raza humana, nada va a cambiar.

    sevemos

    Comentario por Poio — mayo 12, 2008 @ 1:31 pm | Responder

  5. Eh… Bueno.. que te puedo decir… Esta lucha no acabara nunca pienso yo… Y lo mas increible es saber que esta guerra viene desde hace miles de años… La guerra continuara porque los ideales que defienden cada uno son tan distintos… Y ninguno quiere dar su brazo a torcer… Esperemos que algun dia esto acabe y cada quien aprenda a respetar los ideales del otro de una buena vez por todas… Saludos…

    Comentario por YeRu$h@ — mayo 12, 2008 @ 5:30 pm | Responder

  6. Yo creo que si el mismo Dios se metiera a reclamar ese terrenito lo sacan a balazos…
    Excelente post, me trajo a la cabeza el video “Do the evolution” de Pearl Jam:

    Un saludo.

    Comentario por Tomás — mayo 13, 2008 @ 10:38 am | Responder

  7. Ami me ocurre por mas que me pongo analizar no puedes llegar a una conclusión a estas alturas de siglo por que luchan o también, la pregunta seria por que no quieren luchar, por que no quieren luchar por el bienestar común, por la multicultura, por la evolución cultural de sus países, no ven les puede más la ira que la visión y el escuchar, se dejen de tanto fanatismo y escojan una guerra cultural y de progreso.
    Saludo me gusto mucho su blog, le visitare de vez en cuando reciba un fuerte abrazo

    Comentario por NaturLine — mayo 18, 2008 @ 2:05 pm | Responder

  8. Hola a todos. Gracias por opinar. Estaba en un receso de escritura. Las luchas fraticidas terminan sólo por desgastar a las personas y hacernos olvidar lo maravilloso que es cada vida humana.

    Abrazos para todos.

    Comentario por darioperezb — mayo 27, 2008 @ 4:57 pm | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: