Pienso y Existo

mayo 28, 2008

En el corazón de Cuscatlán

Filed under: Mapamundi — Wilmar Perez @ 11:45 pm
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Luego de más de setenta y cinco mil vidas perdidas durante uno de los comunes y trágicos episodios de las guerras civiles latinoamericanas, resulta difícil saber si la lengua Nahuat, que bautizó antes del genocidio español a El Salvador, hace justicia a la verdad del día a día de la población descendiente de los Pipiles, Lencas y  Mayas que hoy ocupan este territorio. El crecimiento económico impulsado por el CAFTA y el sudor de los emigrantes hace más amable la cara de las ciudades donde la mirada rencorosa de los Maras intenta recuperar entre los escombros de su propia vida lo que los gringos no les permitieron disfrutar en el norte.

 

Al llegar al aeropuerto de Comalapa se tiene la sensación de estar arribando a una versión moderna de Macondo con el contraste de estar entre delicadas montañas que dan un aíre de nostalgia, un aíre de permanente domingo en la tarde, quizá para apaciguar al alma del viajero que trae entre sus brazos el afán acostumbrado del que regresa a sus orígenes o de aquel que desea pasar rápido sin percatarse de paralelos o diferencias horarias. El origen colombiano despierta miradas inquisidoras de los guardias de inmigración que se hacen consultas y revisan con cuidado milimétrico la autenticidad de la visa, el parecido de la foto y, astutamente, preguntan una y otra vez lo mismo, con una amabilidad superficial que da la impresión de poderse terminar fácilmente para dar paso al rostro de viejos curtidos por los recuerdos de El Mozote.

 

El camino hacia la ciudad se me antoja similar a la primera parte de la ruta de Santiago a Valparaíso durante el verano, sólo que no se ven los enormes viñedos sino decenas de avisos comerciales que incitan a rentar un automóvil o disfrutar de una suave Pupusa cocida sobre el barro volcánico de estas tierras temblorosas que justifican su nombre de Valle de las Hamacas. Treinta calurosos minutos de recorrido te regurgitan en el corazón de la zona de negocios mezclada con la popular zona rosa, donde las mismas humildes pupusas de unos cuantos kilómetros atrás se convierten en sofisticada cocina internacional, lo cual, obviamente, eleva su precio a la estratosfera.

 

Una amabilidad acogedora se respira en el ambiente cuando se establece una conversación con uno de los locales que sonríe curioso al sentir el acento foráneo. Sus facciones indígenas aún muestran la fortaleza de los genes que miles de violaciones españolas no pudieron borrar completamente. Los gringos se pasean para arriba y para abajo en sus shorts, como es costumbre, hablando en inglés a todo el mundo, importándoles un bledo que no sea el idioma nacional, como si fuera una obligación mundial el entenderlos; el local, sin embargo, humildemente le índica con señas y sonríe diplomáticamente.

 

El Salvador me recuerda las hermosas casas pobres de pueblo donde me han recibido con el aroma del limpiador de lavanda, las desgastadas cortinas recién lavadas y el olor de un jugoso caldo de pollo. No hay duda, los problemas de la pobreza y la falta de oportunidades se sienten en el ambiente, sin embargo, un pueblo que lleva estrenando libertad y paz por una corta época, emana el mismo sentimiento de su clima: estar en un domingo de paseo. Las manchas de las políticas retrogradas de Mano Dura aún no penetran profundamente el ambiente y permiten que las pupuserías continúen cocinando entre olores calidos de trópico indígena sus ricas tortas rellenas de frijoles refritos y chicharrón de ocasión.

 

Hay que conocer más para poder opinar algo más profundo, hay que oler un poco más el aíre “acabado de renovar” de este pedazo del mundo, que es el callejón entre el norte y el sur, por cuya humilde historia han desfilado las mismas personificaciones que los griegos imaginaron para recrear el alma humana.

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3 comentarios »

  1. Hola Dario, disfrute mucho recorriendo tu Blog y leyendo tus posts. Excelente contenido. Saludos.

    Comentario por Ale — mayo 29, 2008 @ 3:34 pm | Responder

  2. Darío como viajas!!!, disfrutar de cada cultura siempre es un aprendizaje, cada país, región, etc, siempre ofrecerá algo para descubrir. Que sigan tus buenos vientos!!

    Comentario por Emilia Lucía — mayo 30, 2008 @ 10:55 am | Responder

  3. Gracias Ale y Emilia. Espero poder viajar mucho más toda la vida para, quizá así, encontrar algo que decir, algo que opinar sobre este mundo.

    Comentario por darioperezb — junio 1, 2008 @ 8:32 pm | Responder


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