Pienso y Existo

julio 20, 2008

Relato desde un espejismo

Filed under: Mapamundi — Wilmar Perez @ 9:33 pm
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La idea general que en el mundo se tiene de Jamaica es la de un sitio lleno de baile, diversión y noches de reggae interminables pasadas, en ocasiones, por aspiraciones profundas de marihuana, con el objetivo de elevar las mentes de los rastamanes a sitios donde pueden encontrarse con aquel ancestro común de Etiopía al que aún continúan viendo reflejado en el soberano de aquella nación llevada durante la última centuria a extremos de pobreza que todo el mundo conoce.  Aunque algunos de estos mitos urbanos tienen parte de verdad, la realidad es muy distinta en la isla del verde, el amarillo y el negro. ¿Será que el mito es más fuerte que la realidad en la imagen promocional de Jamaica o será sólo la percepción de un viajero ausente de la rumba tropical, atrapado en el corazón de su capital?

 

Lo primero que se nota al pisar la isla es lo precario de la infraestructura con que cuenta. El aeropuerto es poco más que una central urbana de autobuses, a pesar de recibir diariamente tres vuelos de American Airlines y periódicamente vuelos de Copa, Air Jamaica y algunas otras aerolíneas.  Una vez en la vía se puede ver a lado y lado el espejismo de una ciudad cuyas construcciones sufren con la salinidad del mar y donde ninguna de ellas cuenta con un sistema de flujo de aguas al alcantarillado, creando enormes inundaciones en las épocas de lluvia.  El centro de Kingston es similar a los rincones más pobres de las ciudades latinoamericanas, donde el murmullo habitual de estas zonas se ve opacado por la fuerza impresionante del sol que hace que las calles parezcan, en algunos lugares, partes de un pueblo fantasma.  Las casas y los sitios de esparcimiento reflejan una pobreza que sería comprensible si en las calles no se vieran rodar automóviles último modelo y, en las manos de cada jamaiquino, no se viera un celular de la más reciente tecnología. Este  tipo de contraste se hace incomprensible durante algún tiempo mientras uno se va adaptando poco a poco a la forma de vida y la forma de pensar de un pueblo que además de haber sido traído a la fuerza desde África, debe soportar ahora que los africanos no los reconozcan como suyos precisamente por ser hijos de esclavos.

 

La pobreza que se ve en las calles contrasta con la aparición de uno tras otro de algunos de los bancos más grandes del mundo y de múltiples organizaciones financieras. Las empresas cuentan con tecnología de punta y a la mano están cientos de canales de televisión satelital. Además, sin importar su elevado precio, la ocupación hotelera es casi total durante todo el año. Se nota que hay dinero en el ambiente pero por algún motivo este no se ve reflejado en el estilo de vida privado de los jamaiquinos. La comida ha conservado ese sabor de desperdicio que quizá tuvieron que soportar los primeros grupos traídos del otro lado del océano y cuyo gusto tuvo que haber sido tolerado por los mismos hasta que se convirtió en lo habitual. Por supuesto los grandes hoteles tienen platos apetitosos, a precios prohibitivos, pero para el ciudadano común la comida es de una monotonía y sabor angustiante.

 

Hay datos que son impresionantes y que ayudan a entender un poco la realidad de la isla comparada con la imagen que se vende hacia el mundo. La rata de inmigración es de -5.88%, es decir, más gente deja la isla que aquella que llega a establecerse; se dice que en el país hay 2.8 millones de jamaiquinos mientras que hay aproximadamente 3 millones viviendo en el exilio (datos no confirmados, sólo aproximaciones hechas por algunos locales).  Es decir, igual que muchos de los países pobres, Jamaica vive de remesas y turismo. En otras palabras, en parte una economía prestada que puede venir a pique con gran facilidad.

 

La triste imagen que Kingston deja sobre sus visitantes es que un sitio donde el dinero ha llegado a veces en racimos y sus ciudadanos, quizá acostumbrados a no tenerlo, quieren mostrarlo en objetos que ellos presumen como bienes de lujo que brindan estatus. Es una lastima que estos pueblos no sepan aprovechar las bonanzas y terminen desaprovechando el dinero que pueden usar en mejorar su infraestructura, gastándolo en bienes de consumo que finalmente no generan progreso y sólo dan una falsa sensación de bienestar.

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6 comentarios »

  1. Lo único que conozco de Jamaica es su relación con el reggae y lo que cuentan de bellos lugares de la Isla, quizá si sea solo un mito y la realidad que se perciba allá sea otra, como la de miles territorios del mundo, pero creo que tu percepción es mucho más válida, porque ya pisaste esos suelos.
    Espero recobres del todo tu salud, ya en tierras paisas. Saludos..

    Comentario por Emilia Lucía — julio 21, 2008 @ 10:11 am | Responder

  2. Cualquier parecido con nuestra costa … es pura coincidencia 😉

    Comentario por cB. — julio 21, 2008 @ 10:29 pm | Responder

  3. Noooooo me quedo debiendo el regalito de Jamaica

    Comentario por Edwin — julio 23, 2008 @ 9:32 pm | Responder

  4. Emilia: Debo hacer una aclaración, yo sólo conozco la capital de Jamaica, desafortunadamente no logré conocer otros sitios. Es posible, entonces, que los lugares paradisiacos estén en otros lugares y la realidad de otras partes de la isla sea diferente, sinceramente, espero que así sea. Ya estoy recuperandome con el sol de Medellín y su buena comida.

    cB: Si miramos la historia ambos tienen origenes similares, por lo que yo he visto a lo largo del Caribe, todo parece seguir la misma constante.

    Edwin: Hermano, le he dicho que el regalo que usted quiere lo consigue más facil y de mejor calidad por Buenos Aires. A usted le queda facil pasar por ahí y conseguirlo.

    Muchas gracias a todos.

    Comentario por darioperezb — julio 24, 2008 @ 8:44 am | Responder

  5. Dario, como de costumbre, un post excelente, aunque derriba esa fantasia que muchos teniamos sobre este pueblo. Aprovecho para comentarle que me puede enviar su post para la Jornada de Bloggers hasta el 6 de agosto a: khitos1@hotmail.com
    Gracias!

    Comentario por Ale — julio 28, 2008 @ 1:57 pm | Responder

  6. Has viajado mucho ultimamente no? Ah.. como te envidio… Yo quiero viajar.. Tiene sus cosas buenas… Y malas tambien cmo extrañar mi tierra de origen… pero si me gustaria conocer nuevas culturas… Tierras lejanas… saludos pues.

    Comentario por Yeru — julio 31, 2008 @ 10:19 pm | Responder


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