Pienso y Existo

septiembre 23, 2008

Caminos

Filed under: Azul — Wilmar Perez @ 8:39 pm
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Quizá uno de los conceptos más poderosos de la filosofía sea la interpretación de los caminos y su enorme influencia en el comportamiento y la psicología de la sociedad y el ser humano. Cada camino es una puerta al futuro y un punto de partida del pasado, es un recorrido por la vida, es una jornada de recodos desconocidos donde, normalmente, nuestros propios monstruos internos acechan para atacar con sevicia al más mínimo descuido. A los ojos del hombre el camino de tierra con olor a mar, va dejando a su paso refugios de cangrejos de ojos morados y corazón de oro. El camino de piedra con olor a montaña tiene en sus bordes ramas donde se quedan engarzados los años, dejando delicadas trenzas de colores entre las ramas de las enredaderas y las eventuales secuoyas que contemplan, con singular paciencia, el trasegar de las almas que miran hacia afuera, con ojos desorbitados, lo que deberían mirar hacia dentro en sana contemplación. Caminos que se recorren y por los cuales se desea pasar de nuevo hasta que el cieno que los cubre advierte al viajero y lo obliga a buscar nuevos rumbos, donde hiervas frescas crecen para endulzar el olor de la tarde de estío.

 

El olor a moras frescas desvía al caminante y lo lleva entre las enredaderas de frutos rojos, como labios deseosos de besos, como labios de gitana, como labios de hembra en celo. La fruta fresca del deseo le da color a las mejillas, le da vitalidad a la sonrisa profunda y maliciosa de los pequeños lirios que acarician los tobillos al volver a retomar el sendero. Los olores pasan, se disfrutan y se pierden entre los jadeos de la noche, se pierden entre el sabor a sangre fresca y entre el color del agua clara que baña la noche y purifica el alma. De hora en hora se divisan las cornisas de casas lejanas donde los canes cuidan su territorio y las campesinas procrean hijos para la guerra aunque ellos crean que es para el amor. De tiempo en tiempo se encuentra el fruto de la picardía bajo las piedras de la monotonía, esa picardía que arde entre las piernas, se respira bajo los brazos y recorre palmo a palmo el bajo vientre hasta llegar a las entrañas intocables de la perdición que sólo deja el amor.

 

Un camino más o un camino menos son miles de paisajes, cientos de miradas, miles de manos, palabras, mentiras y alegrías. Pero cada camino sólo es una sonrisa que toca el alma y que lleva a soñar. Esa sonrisa que lleva escondida en los pliegues de su falda, el gozo de la vida y la perdición del espíritu.  Camino que se debe recorrer palmo a palmo, lunar a lunar. Camino de luces que a veces mortecinas le dan sentido a la existencia.

 

No es la meta, es el camino lo que se vive, es el sendero lo que se siente, es la vida la que se recorre y no el efímero momento del arribo final.

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4 comentarios »

  1. Hay caminos que no conducen a ninguna parte, pero sin embargo se recorren, llegando al final, se sienten o se sacian los deseos en esos caminos descubiertos.
    A propósito ¿cómo son los labios de una hembra en celo?, me causan curiosidad….

    Comentario por Emilia Lucía — septiembre 24, 2008 @ 9:26 am | Responder

  2. Creo que los caminos siempre conducen a algún punto, así sea a ese punto donde parece que no se hubiese llegado a ninguna parte.

    Los labios de una hembra en celo están llenos de pasión, de esencia fresca de mujer que se derrama por su boca y te penetra el alma…. son labios que dan vida.

    Comentario por darioperezb — septiembre 24, 2008 @ 5:30 pm | Responder

  3. Gracias por resolver mi duda, buena descripción 🙂

    Comentario por Emilia Lucía — septiembre 24, 2008 @ 7:07 pm | Responder

  4. He leído tu escrito varias veces y me gusta. Hay algo en él que me llega en el transfondo personal de mi esencia.

    No hay caminos son caminante y eso me recuerda una pequeña frase de una canción de Joan Manuel Serrat:

    “Caminante, son tus huellas
    el camino y nada más;
    caminante, no hay camino,
    se hace camino al andar.

    Al andar se hace camino
    y al volver la vista atrás
    se ve la senda que nunca
    se ha de volver a pisar.

    Caminante no hay camino
    sino estelas en la mar…”

    Espero que sigas recorriendo caminos por el mundo dejando rozar tus piernas de frutos frescos y de bocas que incitan a la pasión.

    Saludos!!!

    Comentario por Marcela T — septiembre 26, 2008 @ 12:03 pm | Responder


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