Pienso y Existo

febrero 5, 2009

La deuda histórica

Filed under: Pensamientos — Wilmar Perez @ 9:43 pm
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No quedó piedra sobre piedra, no quedó una sola chimenea con la cual calentarse en las frías noches del invierno, no había un solo chocolate para alimentar las risas infantiles, no había esperanza en los corazones de miles de almas derrotadas, no había brillo en los ojos de aquellos osados guerreros que se atrevieron algún día a desafiar el mundo entero, impulsados quizá por delirios de grandeza, quizá por desconocimiento de sus propios límites, quizá, simplemente, por la ignorancia de otros que, al final de cuentas, fue la que los llevó al abismo de sus propios monstruos internos.  Sólo había mujeres y niños, los hombres habían teñido de rojo los ríos y mares o alimentaban con su sudor los hornos de otros imperios. Mujeres solitarias sin flores ni piropos, niños huérfanos sin galletas ni balones. El ocaso de reinos que soñaban con mil años de gloria, los ojos tristes pero el alma fuerte, el corazón estrujado pero los brazos dispuestos a pulir los ladrillos que sobre el piso aún se veían bañados en sangre y lagrimas, cubiertos del terror de aquellos que murieron escondidos tras ellos.

 

Con la culpa sobre los hombros y el estigma de un continente entero tuvieron que reconstruir la sociedad. Sus hombros hechos para los besos y las caricias de repente se vieron sometidos a la brutalidad del trabajo físico. El orgullo de rehacerse como nación llevo a miles de mujeres a construir vidas que se habían derrumbado bajo el estallido de las bombas, a reconstruir su alma que había sido pisoteada por la virilidad básica enfurecida de un enemigo rojo y sin rostro. Concientes también de sus propias culpas pasaba por su mente los rostros de aquellos condenados por la intolerancia y la debilidad, el olor de los hornos aún las despertaba en la noche cuando decidían reconciliar su vergüenza con la realidad. Entre sabanas rotas y jirones hechos de pedazos de sueños ellas amamantaron la supervivencia de una raza condenada a la muerte por los supuestos  arquitectos del tercer reino.

 

El dinero prestado por el verdugo de su osadía les dio la capacidad infinita de mirar hacia el horizonte y visualizar una nueva vida. Lo lograron, hicieron de sus ruinas, palacios; de su pobreza, opulencia; de su culpa, filosofía. Volvieron a navegar  sobre las olas de la razón, volvieron a serpentear entre los escalones del pentagrama, retomaron su interpretación del mundo, de los demonios y de los hombres. De nuevo probaron el chocolate en los cumpleaños y el azúcar, de nuevo, los hizo reír y apenarse, otra vez había glotones y dietas, otra vez había risas en las carpas de los circos y lágrimas de felicidad sobre aquellas tablas de Virgilio y Sófocles sobrevivientes al horror de la muerte de la razón.

 

Durante años de guerra sin sentido, han pasado miles de cadáveres, han quedado miles de viudas y huérfanos, se ha asesinado a la Diosa Razón. No se aprendió nada, no se escuchó a los filósofos y a los poetas, no se acaricio los rostros de los niños. Sólo el frío gusto del plomo quedó en el corazón de los que no han vivido el horror de la hecatombe, de aquellos que no fueron parte de una Solución Final. Idiotas que ignoran la deuda histórica de nuestra raza para  con su propia descendencia, la deuda de comprender y filosofar nuestros propios monstruos internos, ya descritos por Freud y San Francisco de Asís, para aprender que las cadenas de los mismos no es la represión sino la catarsis de los mismos, la manifestación de la locura en arte y amor.

 

No puede haber más heroínas originadas en nuestro propio sin sentido.

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3 comentarios »

  1. Una vision muy pesimista…..quizas hay guerras beneficas

    Comentario por DMG — febrero 6, 2009 @ 2:09 pm | Responder

  2. La vida en este país y en el mundo ha cobrado miles de victimas que sin duda si han marcado una deuda histórica de sentires, pero aún así, hay heroinas válidas que de una u otra forma han hecho parte y luchado por cambiar y presentarnos mejores razones en esta vida de guerras, odios y conflictos.

    Comentario por Emilia Lucia — febrero 7, 2009 @ 12:00 pm | Responder

  3. DMG, definitivamente no creo que haya guerras buenas. Si debemos matar al otro para convencerlo que nuestros argumentos son mejores es porque nuestras ideas no son tan buenas.

    Emilia, en realidad no estaba pensando en Colombia al escribir el post, sin embargo, tienes razón: tenemos millones de heroinas que diariamente se levantan para alimentar a sus hijos en medio del desconsuelo que genera nuestra situación.

    Muchas gracias por sus comentarios

    Comentario por darioperezb — febrero 10, 2009 @ 12:21 am | Responder


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