Pienso y Existo

julio 22, 2009

Caminando en la luna

Filed under: Mapamundi — Wilmar Perez @ 12:21 am
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Al caer la noche mil colores se reflejan en el mar, van corriendo juguetones hacia las orillas algunas veces blancas, algunas veces marrón, agrestes o suaves, terribles o cariñosas.  Helios termina su jornada, tímida se asoma Aurora para darle paso a la misteriosa Selene que reinará en el firmamento hasta que el gran carro de fuego vuelva a recorrer la bóveda celeste. La magia del momento sólo se puede capturar como una sensación general de pupilas, labios y piel atrapada por el momento único que sólo se puede vivir al contemplar el océano desde el balcón del Caribe, La Guajira hermosa y portentosa, la Guajira olvidad por los cachacos pero altiva en su historia vallenata, en su historia Wayú.  Desde la antigua Süchiimma que el hombre blanco conoce como Riohacha, empieza la base del cuello del subcontinente suramericano. Tan hermosa y olvidada por un gobierno que sólo saca carbón de sus entrañas pero deja calcinar en el calor del desierto la vida de aquellos que a veces se sienten más venezolanos que colombianos, los Guajiros, los Wayú, los orgullosos paisanos de Carlos Huertas.

Recorrer la Guajira es una aventura desde el momento que se pisa el malecón de Riohacha y se comienza a subir las bellas salinas de Manaure. Se ve el olvido de un Estado lejano donde la misma policía compra gasolina de contrabando en la entrada del casco urbano de Uribía. Un mundo de contrastes se contempla a lo largo de cada kilómetro de vías rectas interminables que, paradójicamente, reciben atención permanente para el carbón de las entrañas guajiras que alimenta el hambriento fisco nacional pero cuyos habitantes no pueden utilizar y se deben conformar con las trochas alternas que corren paralelas a la vía del tren.

Como si se estuviera siguiendo el conejo de Carroll, el carro se mete de pronto entre los matorrales para dejarse devorar por el desierto de Carrizal, que separa por kilómetros eternos el pequeño caserío, que adoptó su mismo nombre, de la preciada agua que deben buscar cada día en la base de las colinas que a lo lejos el horizonte permite contemplar. Más adelante donde el sol toca la tierra al medio día se arriba a las costas de mil azules del Cabo de la Vela, donde, sobre Chinchorros, familias de cachacos se mezclan con artesanos trasnochados y pescadores bronceados en una única calle que bordea delicadamente una mar calma que invita a sumergirse en sus aguas a dejarse amarrar por su abrazo refrescante. Azúcar y cerveza venezolana se mezcla con el  wayuunaiki que permanece como una muestra de autonomía ante una nación que solo los recuerda como fuente en el presupuesto nacional.

Al fondo se pueden ver gigantescos molinos que generan electricidad aprovechando la energía eólica de esta tierra bendecida. La electricidad se va para el interior del país mientras sus vecinos se siguen alumbrando con luces amarillas que se encienden gracias a la misma gasolina del vecino país cuna de Bolívar.

Paisajes de ensueño para los ojos concretizados de “los del interior”. La baja Guajira se extiende cono un decorado de conchas marinas en el norte de Colombia. Hijos adoptivos de una patria que ha sido un pésimo padre para los orgullosos descendientes Taínos, habitantes del desierto a orillas del mar.

¿Es esa la suerte de todos nuestros tesoros? Ser olvidados hasta que ya no importen, hasta que, al igual que Panamá, busquen su propio destino. Ojala el mar de azules infinitos permanezca imponente bañando los pies morenos de los Guajiros.

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2 comentarios »

  1. Grande descripción de uno de los tantos lugares bellos que tiene este país, donde la cultura se mezcla con la imponencia del Cerrejón.
    Yo creo que la suerte de nuestros tesoros sino los respetamos tendrán a desaparecer en el afán del hombre de construir su idea mercantilista, perdiendo la esencia que tienen miles de territorios virgenes en Colombia.

    Comentario por Emilia Lucía — julio 23, 2009 @ 6:27 pm | Responder

  2. Desafortunadamente por ignorancia de esas maravillas que tenemos se están dejando perder.

    Gracias Emilia.

    Comentario por darioperezb — agosto 14, 2009 @ 7:12 pm | Responder


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