Pienso y Existo

diciembre 19, 2010

El General Invierno

Filed under: Realidad — Wilmar Perez @ 11:54 am
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Quizá los dos peligros más grandes que ha enfrentado Europa han sido las invasiones napoleónicas y la campaña de Hitler, ninguna de ellas pudo ser derrotada por la alianza de países occidentales y finalmente fueron los rusos los que lograron detener dichas invasiones y finalmente dieron al traste con los sueños de conquista del mundo de aquel que promulgaba la Ilustración pero pasaba por las armas a aquellos que no la aceptaban; y a aquel que con su personalidad narcisista y sus complejos de grandeza pretendía reconstruir el imperio perdido de los Nibelungos basado en teorías irreales de diferencias incongruentes de razas. Sin embargo, desde el punto de vista puramente racional y dejando de lado el enorme sufrimiento de los miles de campesinos rusos desplazados y el temple de un ejército ruso, que luego demostró un nivel igual de barbarie que sus perseguidores, finalmente el que protegió a Europa de la perdición fue el invierno, ese terrible y espeso invierno de las estepas rusas, ese buffer de protección que tiene Moscú para protegerse de las invasiones occidentales. El invierno protegió propicio la caída de dos grandes peligros, ¿será que en esta nueva etapa del camino, el invierno intenta de nuevo proteger a esa Europa amenazada por el cabio climático?

Si bien asumir la defensa de un subcontinente por parte de la naturaleza es una visión poco menos que romántica de una cruda realidad ambiental, representa, simbólicamente una imagen estructural de la defensa de la tierra, defensa de un peligro mucho mayor de lo que pudo haber sido el más eximio general. Las últimas semanas se han escuchado noticias cada vez más frecuentes de la suspensión de vuelos en Europa y Estados Unidos debido a las fuertes olas de frío y nieve que se vienen presentando, en Colombia prácticamente la mitad del país se ha visto seriamente afectada por las inundaciones causadas por las lluvias sin fin. Es probable, que, dado que en el hemisferio ni siquiera ha comenzado técnicamente el invierno, las consecuencias y gravedad de las noticias se vaya incrementando con los días poniendo en jaque no solo el trasporte aéreo sino diversos sectores económicos: la industria, el trasporte, el turismo, los alimentos, etc.

Llevados por una ceguera que aunque a primera vista parece explicable, resulta completamente irracional, las grandes economías como USA, Japón y Canadá insisten en no apoyar un 100% los tratados ambientales con la excusa de la protección de sus economías. Sin embargo, el eje económico de la tierra está basado en una periodicidad de muchas materias primas, en unos órdenes de tiempos de entrega en una cadena de producción que exige eficiencia para poder cumplir con la demanda. Al alterar estos factores, la economía mundial empieza a resquebrajarse e inevitablemente puede llevar a dos escenarios: la toma de conciencia en que la explotación de un solo tipo de recurso como sostén de la economía (los combustibles fósiles) no es un escenario acertado al mediano plazo; o la sumisión profunda en un cambio estructural de la sociedad que se resignará a vivir en un submundo oscuro y extremo donde los calores incontrolables y los fríos intensos se hacen, para los seres humanos, tolerables gracias a mecanismos artificiales que se convierten en una pieza más del complejo engranaje del desequilibrio de la producción de contaminantes contra el poder autorrenovable del medio ambiente.

Quizá los coletazos de este invierno sólo sean un intento desesperado de la tierra por advertir de los peligros inminentes que la falta de conciencia ambiental está generando. Es triste, sin embargo, ver que no hay un despliegue lo suficientemente importante de tal situación por parte de los noticieros. Ante una situación cada vez más obvia se hace poco menos que intrigante el no saber por qué no hay medidas más concluyentes para enfrentar el cambio climático. Hace unos días la OTAN felicitó a Canadá por haber invertido una cantidad mucho mayor en armamento, reconociendo su compromiso con la “defensa” internacional, pero nada se ha dicho contundentemente para reclamar el por qué el mismo Canadá decidió no ratificar el tratado de Kioto, con miras a no perjudicar su propia economía actual frente a la cada vez más creciente explotación de petróleo en Alberta y la posibilidad de explotar grandes yacimientos de Gas Natural en Quebec.

La historia sugiere que países como los europeos y, especialmente, los asiáticos ven el futuro no en términos de años sino de décadas. ¿Será que los gobiernos saben algo más que el público general ignora frente a las consecuencias de la destrucción de los mecanismos naturales de la variación del clima? Aunque, quizá eso puede sonar a una de las clásicas y cinematográficas teorías de conspiración; es confuso el no ver reacciones más concluyentes de los organismos que deberían preocuparse del sostenimiento de la humanidad a largo plazo, así ese objetivo sea puramente económico, si al fin de cuentas no hay humanos que consuman, no hay economía que sobreviva.

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1 comentario »

  1. […] My General Winter Climate Change Versión en Español […]

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